Nuestra conexión con APO es, en el mejor de los casos, un círculo externo. Somos los padres de alguien que dio a su hijo en adopción. Pensé que mi marido y yo tendríamos muy poca interacción con la agencia de adopción, pero me equivoqué. La representante de esta agencia ha ido más allá del papeleo y los aspectos legales. Ha ofrecido un consejo piadoso tanto antes del nacimiento del bebé como mucho después de que la adopción se finalizara. Sé que si la llamara hoy, recibiría mi llamada con agrado y se tomaría el tiempo de abordar mis preocupaciones con oración y amor.